Cada semana, miles de técnicos en seguridad e higiene de Argentina recorren plantas, obras y depósitos con un bloc de notas o, en el mejor caso, una planilla de Excel en el celular. Detectan hallazgos, registran condiciones inseguras, toman fotos. Después, de vuelta en la oficina, transcriben todo a mano. El problema no es la información: es el proceso.
Los formularios rígidos nacieron en un mundo donde el inspector se sienta frente a una computadora. En campo, esa lógica no funciona. El técnico está caminando, tiene las manos ocupadas, cambia de sector cada diez minutos. Un formulario de 20 campos es un obstáculo, no una herramienta. El resultado es lo que ya conocés: registros incompletos, demoras en el cierre de actas, y hallazgos que se pierden entre grupos de WhatsApp.
Queiros funciona de forma diferente. En lugar de obligar al inspector a completar un formulario, le permite mandar un mensaje de voz, una foto o un texto por WhatsApp, exactamente como ya lo hace hoy para avisar novedades. La IA procesa ese mensaje y genera automáticamente un registro estructurado: hallazgo, área, categoría de riesgo, estado y prioridad. Sin que el técnico tenga que tipear nada más.
Los casos de uso son amplios. Inspecciones de planta rutinarias: el inspector hace la recorrida hablando, y Queiros convierte cada observación en una fila de la tabla. Reportes de near miss: el trabajador manda un audio al momento del evento y queda registrado con todos los campos necesarios para el parte. Control de EPP: foto de la zona + texto con las observaciones = registro listo en segundos. Auditorías para organismos como la SRT, ART o bajo norma IRAM: el técnico puede trabajar con un prompt personalizado que extrae exactamente los campos que requiere cada organismo.
Ejemplo real: un inspector de una planta industrial recorre el sector de pintura. Manda un audio: 'Falta señalización de salida de emergencia en pasillo B, el extintor vence en marzo, hay un operario sin casco. Prioridad alta.' Queiros procesa el mensaje y genera tres registros: uno por cada hallazgo, con su clasificación de riesgo y nivel de prioridad. El acta está lista antes de que el inspector llegue al próximo sector.
El resultado no es solo velocidad. Es trazabilidad real. Cada hallazgo queda registrado con fecha, autor y contexto. Las no conformidades se pueden seguir hasta su cierre. Los vencimientos de extintores, EPP o habilitaciones aparecen como alertas antes de que el plazo se cumpla. Y todo eso sale de los mismos mensajes que el técnico ya manda hoy por WhatsApp.
Si trabajás en seguridad e higiene y todavía usás papel o planillas para tus inspecciones, el costo no es solo el tiempo de transcripción. Es la información que se pierde, los registros incompletos que no te sirven en una auditoría, y los hallazgos que quedan sin seguimiento porque el proceso es demasiado lento. Queiros no cambia lo que hacés. Cambia lo que pasa con lo que reportás.
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