Industrias

El sector de la construcción genera millones de datos operativos por día. Casi ninguno se captura.

Matías GrinbergCEO, Queiros
12 de mayo de 2026
7 min de lectura

Argentina tiene más de 200.000 empresas vinculadas al sector de la construcción. En 2025, la superficie permisada creció más de un 15% respecto al año anterior, impulsada tanto por proyectos privados como por obras de infraestructura pública. En todas esas obras, cada día se toman cientos de micro-decisiones: cuánto material queda en stock, si el hormigón llegó a tiempo, qué sector terminó la capa aislante. Y la mayoría de esas decisiones se toman sin datos.

La paradoja de la construcción moderna es que nunca hubo tantas herramientas tecnológicas disponibles —desde drones de relevamiento hasta plataformas BIM— y sin embargo el flujo de información del día a día sigue siendo caótico. El jefe de obra sigue coordinando por WhatsApp. El capataz sigue tomando notas en papel. Y el ingeniero residente sigue calculando el avance de obra de memoria.

El costo de esa brecha es medible. Materiales que se piden dos veces porque nadie registró la entrega. Incidentes de seguridad que no se reportan en el momento y terminan en un problema legal. Mano de obra que se contabiliza mal porque no hay registro preciso de presencia y tareas. Avances de obra que el cliente solicita semanalmente y que se estiman en lugar de medirse.

Hablamos con directores de proyecto en más de treinta empresas constructoras antes de desarrollar nuestras primeras soluciones para el sector. El patrón era constante: había sistemas centrales —algunos ERPs sofisticados, muchas planillas de Excel compartidas— pero el 80% de los datos operativos nunca llegaba ahí. La razón era siempre la misma: la fricción para cargar un registro es incompatible con el ritmo de una obra. Un capataz con casco y guantes no va a detenerse para abrir una app y completar campos de formulario.

La IA de captura conversacional cambia ese modelo radicalmente. En lugar de pedirle al trabajador que se adapte al sistema, el sistema se adapta al trabajador. Un audio de 20 segundos, una foto de un remito, un mensaje de texto informal. Son los mismos inputs que el trabajador ya generaba. La diferencia es que ahora se procesan automáticamente: se extrae la ubicación, el tipo de evento, las personas involucradas, y se genera un registro estructurado con geolocalización y timestamp.

Con Queiros, las empresas constructoras pueden configurar flujos específicos para cada tipo de evento: entregas de material, inspecciones de seguridad, reportes de avance, parte de horas. Sin formularios. Sin apps adicionales. Los datos se capturan desde WhatsApp, se estructuran con IA, y están disponibles en tiempo real para el equipo de gestión.

La construcción es un sector donde la calidad de los datos operativos puede determinar la rentabilidad de un proyecto completo. Las empresas que empiecen a capturar esa información hoy van a tener una ventaja estructural sobre las que sigan confiando en la memoria y el papel. No es una cuestión de tecnología avanzada. Es una cuestión de no perder lo que ya existe.

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